jueves, 19 de marzo de 2020

POR SUPUESTO QUE SÍ

  Todas las mañanas me despierto sobresaltado tras un sueño inquieto y proceloso en el que yo vivo en Gilead. Es una sensación extraña, porque cuando me levanto parece que la frontera entre la vigilia y el sueño se disipara. Estoy todo el día con la sensación de estar sometido a un omnivoyeur absoluto, a un panóptico de Bentham gigantesco y omnipresente, como si aún estuviera dentro del mismo sueño. Todo esto me recuerda el ambiente sartreano donde los otros, el Otro como él dijo, es infernal.
    Los días son grises y la primavera está muy cerca, aunque ya no cantan los pájaros. Sólo los gallos negros anuncian la noche oscura.
    En el sueño de límites difuminados hay vigilantes uniformados y armados por las calles, de forma permanente, de tal manera que desde que salimos y volvemos a casa, lo hacemos todos sujetos a su mirada. Te piden la identificación y los visados de autorización que te permitan estar allí y a esa hora. Minuciosamente calculan los trayectos más cortos entre destino y procedencia, de modo que está prohibida cualquier circunvalación y, lo que es peor, cualquier circunloquio en el control. Te dicen: “¡Sea conciso y claro! ¿Qué hace aquí y para qué?” Y me dan ganas de responderles “¡No todos somos aforistas como ustedes, rediós!”. Nunca lo hice, no sabía el precio a pagar por ello, por eso bajaba la cabeza y callaba.
    Cuando, solo en mi cama, desperté esta mañana, al ver mi ropa allí preparada, caí en la cuenta que soy un épsilon, ¡horror!, que en realidad vivo en Citatecnia y que también trabajo en el diario Lo que pasa, como linotipista con jornada reducida.
   Tras asearme y prepararme un desayuno con soma y café con leche malteada, recordé mi preocupación, es decir, estas ideas que rondan constantemente por mi cabeza y terminé llamando al único psicoanalista permitido y con licencia para tener consulta abierta tras el AUVC20 (Acuerdo Unánime para La Vida en las Ciudades de 2020). Entre las ofertas que me ofrecía el respondedor automático de su teléfono, elegí la número tres, sesiones Hipnopédicas con dos opciones: telemáticas o presenciales. Así que marqué 3B. Me dieron hora para hoy a las 11’45h.
    Son las 7’00h y estoy preparado para salir a los Espejos Negros (o espacios negros por su oscuridad) donde proliferan Sabuesos Mecánicos que rastrean cualquier abandono del Orden y de la Quietud.
    Desafortunadamente no estamos en Comala, ni en Macondo, o en Gottam, Región, Metrópolis, Wuhan… o en lugares como Winesburg (Ohio), sitios donde no pasa nada parecido a lo que aquí pasa.
   No lo había dicho, me llamo Guy Montag y también soy bombero.
      Por regla general me gusta el mundo donde vivo. No me quejo. Prefiero hacer mi vida, pero para serles sincero por una vez, diría que, en momentos, sólo en momentos, se me cruza por la cabeza la idea de cumplir exageradamente bien todo aquello que se me pide hacer… es decir, ser una especie de negativo de Bartleby -porque yo soy positivista a tope ¿saben?-, que dijera siempre Por supuesto que sí, pero a lo bruto, adelantándome si es posible al deseo del otro infernal y sartreano, taponando sus demandas previamente o, a más tardar, al instante. No hay cosa que joda más. Y todo con esa sonrisa que imagino en el Bartleby más seráfico.
    Todo esto lo hago, lo creo sinceramente, para evitar romper a llorar a cada instante por la prevista pérdida de mi mujer. Ella sabía desde que todo empezó que estaba en la lista PDPNE (de las Personas a Desaparecer Para no Entorpecer).
    Antes de morir, ella me dejó una nota de nevera recordándome lo que debía hacer. Decía así:

“Querido Guy
No sabes lo que voy a echar de menos estas notas, y sobre todo a ti. A la hora de la compra no te olvides de comprar siempre UN POCO DE TODO, cariño. Y recuerda siempre, siempre, siempre (no te vayas a meter en ningún lío) los tres lugares donde únicamente está permitido ir y con justificación. En tu caso:  Farmacias, Médicos Hipnopédicos de todo tipo y Supersomas. Y, por supuesto, los trabajos. Y tú tienes dos. ¿No estaban todavía deliberando cómo zanjaban ese asunto: si elegir uno o compatibilizar los dos?
¡Ah! No dejes de intentar conseguir un puesto de vigilante, dirán lo que sea de ellos, pero son quienes mejor viven.
Un beso, mi amor.
Te querré siempre.
Tu Gretta.”
   Esta fue su despedida. Como habrán visto siempre fue muy cariñosa. Yo también la quiero mucho.
    Por último, están pasando cosas muy raras, al menos para mí. Sin embargo, otros no lo ven así…no sé,  me gustaría saber porqué hay muchos que aplauden y hacen ruido con los calderos todos los días.
   No sé si lo recuerdan, me llamo Guy y soy bombero. Y ahora voy para allá.
  

Aristóbulo
Lo que pasa
2020


miércoles, 6 de noviembre de 2019

SEPARATA


      "Todo lo que sale de los ardides de Manel, Tekhel y Phares son falsas evidencias. Como todas".

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      "Sólo las verdades y las mentiras son igual de ciertas".

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Aristóbulo
Aphorías troncales
Angloagonia. Quinto mes del 39, tres siglos antes

martes, 29 de octubre de 2019

¡A LOS EMPÁTICOS DEL MUNDO, UNÍOS!

     Con la edulcorada versión actual de la empatía se pretende eliminar la cercanía que guarda con la oscuridad de las pasiones. En Grecia, empathés significaba apasionado, dominado por la pasión. El odio es otra de las formas de la empatía. Como la ignorancia, el amor, la ira, la indiferencia y un más o menos largo etcétera. También es cierto que a veces se ama con la condición inexcusable de odiar a otro.
     Así que cuando oigo que alguien dice querer empatizar conmigo no sé si echarme a correr o a temblar.
     (Hay que leer a Freud. Y después lo que se quiera).

Aristóbulo
Fugit, vidi, vincit.
(47 de juliembre del 35) 

LA GALLINA CIEGA

¿Qué es el cerebro en la esquizofrenia? Desde luego no es quien vive y sufre del sintagma, y de tantas otras cosas, ante el cual la psiquiatrería cierra los ojos o mira para otra parte.


Aristóbulo
Brain and storm
37 de juliembre del 98

sábado, 8 de junio de 2019

LA MARCIALIDAD DEL SABER

"Cuando el discurso universitario camina por la calle corre el riesgo de ponerse a desfilar."

Aristóbulo
Ate, Hybris, Némesis
circa 450 aC

martes, 16 de abril de 2019

VESPERTILIO Y MELANCOLÍA


Acabo de tomar el primer café con un colega. En un recodo de la conversación, de repente surge un tema. Los vampiros y la melancolía. Ahí es nada, nos dijimos. Tema oscuro y hasta cierto punto disparatado si no se ve la metáfora de sus alas.

En principio, son sujetos exiliados de la existencia (¿muertos? sí, parecen estar muertos porque es posible la muerte del sujeto como tal). Son sujetos sin un lugar donde acomodarse que no sea un cuerpo sufriente, tal vez debido a la inflación mortificadora de algo que debería faltar. Sujetos que necesitan la sangre viva que ellos perdieron; ahora bien, parece que a través de sus transformaciones (ellos lo intentan todo con los ideales), quieren ser como los demás y en ocasiones quieren ocupar sus lugares para aprender a vivir; tal vez por eso ¿necesiten? savia nueva como intento de dejar de ser un desecho vanidoso.

Todo esto no lo teníamos muy claro, aunque sí coincidimos que son seres enigmáticos. Todos sufren, aunque eso no les impide a muchos convivir con la genialidad treinta veces problematizada, que dirían los aristotélicos. Podría decirse que, de alguna manera, están muertos aunque se sienten inmortales. Además, estos sujetos vampíricos no pueden dejar de repetir día tras día exactamente lo mismo, del ataúd a la nocturnidad no sin cierto regodeo en su mirada. Su vida inexistente gira entre el sueño diurno y el tenebroso reptar nocherniego, a la vez volátil y terrestre, que les encierra entre los estrechos muros del lubrican y el rosicler. Sin embargo, pese a estar durmiendo falsamente casi todo el tiempo, ellos tienen la certeza de habitar un tiempo dilatado, o estancado si lo prefieren, un perpetuo presente donde la vida duele en plena oscuridad. Una eterna repetición sin poderse quitar de encima la carga sisífica de la propia vida. Habitan ese tiempo repetido con la imposibilidad añadida de morir de muerte física ─la primera muerte─, cuando descubren que ya están muertos de la segunda, la simbólica. A veces se tienen a sí mismos como seres indignos, como resto de una operación que tratan de explicar. Y aunque encuentren algún motivo parecen estar inmersos en una suerte de inexistencia viva. Ahí radica lo insoportable. A la espera quizás de una reunificación definitiva rompiendo el insoportable espejo que les devuelve lo que no se ve pero que se sabe ahí. Su único anhelo puede ser ir más allá de su historia para inscribirse al fin de otro modo, pagando un alto precio ya sin apelación posible.

Al llegar al segundo corto de café, son muchas las reflexiones que nos asaltan en el sendero de ideas abruptas por el que andamos ahora. ¿De dónde viene la recomendación de romperles definitivamente el corazón? ¿Acaso para dejarlos en la estacada mientras duermen el sueño eterno en pleno día de la vida?

Como retorno de toda esta elucubración dialógica llega la inevitable pregunta ¿cómo estar ahí sin ser un maestro corrector de radio ECCA, un director espiritual, un psi infatuado y desafiante que tal vez ha desayunado demasiado, o uno de esos otros psi que juegan al recauchutado porque les encanta el bricolaje pastoral o la sumatoria culinaria?

Tal vez sólo haya una oportunidad que exige situarse más allá del momento de concluir para ver más claro (pero ¿qué digo?) y mucho más acá de la prisa y de la plegaria... y de tantas cosas más de las que seguiremos hablando.

Se acabó la cafetera ─resultó ser de dos tazas─, y mi colega se había ido para atender el móvil, (no sé por qué le suena tanto). Ahora que lo pienso, él sólo toma los aromas del café. Las dos tazas me las bebí yo como si fuera un murciélago cafeínico que cuenta una y otra vez el mismo número de sus vocales y consonantes.

En estos momentos me acuerdo tanto de la reflexión freudiana... los pensadores con motor de dos tiempos lo tienen más difícil. Son mejores los motores cuaternarios, a la larga vas más rápido. Como consuelo les sugiero una vieja cantinela oída una vez, hace ya mucho tiempo en Transilvania, cuya letra dice:

Andrés, Andrés,
repásate el motor,
que se te sale el agua
por el carburador”.


Aristóbulo Sainz de Iría, Enseñada (Marqués de la)
Viajero de un tiempo instantáneo.
(16 de abril de 2015)

miércoles, 27 de marzo de 2019

¿DETERMINISMO O CAUSALIDAD?

"Los medios son la cara oculta de los fines".

Aristóbulo
Dixit, en "Anales del Bocabulario". 
Lagunas de plata 
Madrid, 1879.